martes, 4 de enero de 2011

Versiones de Caperucita Roja

CAPERUCITA ROJA Y ALGUNAS DE SUS HISTORIAS
Caperucita Roja es un cuento folclórico y, por lo que hemos estudiado, hay infinitas versiones de esta historia, ya que al pasar de boca en boca va modificandose porque cada persona lo cuenta a su manera. Para entender esto mejor he buscado varias versios de esta istoria,las cuales me han sorprendido bastante. Son las siguientes:

Caperucita Roja de James Finn Garner (“Cuentos infantiles políticamente correctos”)
Érase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita roja que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representaba un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad. Además, su abuela no [1] estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era.
Así, Caperucita roja cogió su cesta y emprendió el camino a través del bosque. Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él. Caperucita roja, por el contrario, poseía la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana.

De camino a casa de su abuela, Caperucita Roja se vio abordada por un lobo que le preguntó qué llevaba en la cesta.
-Un saludable tentempié para mi abuela quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que es –respondió.
-No sé si sabes, querida –dijo el lobo-, que es peligroso para una niña pequeña recorrer sola estos bosques.
Respondió Caperucita:
-Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial –en tu caso propia y globalmente válida- que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino.
Caperucita Roja enfiló nuevamente el sendero. Pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de la abuela. Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro. A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho.
Caperucita roja entró en la cabaña y dijo:
-Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca.
-Acércate más criatura, para que pueda verte –dijo suavemente el lobo desde el lecho.
-¡Oh! –repuso Caperucita-. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo. Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!
-Han visto mucho y han perdonado mucho, querida.
-Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes!… relativamente hablando, claro está, y a su modo indudablemente atractiva.
-Ha olido y ha perdonado mucho, querida.
-Y… ¡abuela! ¡Qué dientes tan grandes tienes!
Respondió el lobo:
Soy feliz de ser quien soy y lo que soy –y, saltando de la cama aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla.
Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal.
Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnico en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita roja se detuvieron simultáneamente.
-¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? –inquirió Caperucita.
El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios.
-¡Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un Neandertalense cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma que lleva consigo! –prosiguió Caperucita-. ¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre?
Al oír el apasionado discurso de Caperucita, la abuela saltó de la panza del lobo, arrebató el hacha al operario maderero y le cortó la cabeza. Concluida la odisea, Caperucita, la abuela y el lobo creyeron experimentar cierta afinidad en sus objetivos, decidieron instaurar una forma alternativa de comunidad basada en la cooperación y el respeto mutuos y, juntos, vivieron felices en los bosques para siempre.


Caperucita Roja de Roal Dahl (“Cuentos en verso para niños perversos)

Estando una mañana haciendo el bobo

le entró un hambre espantosa al Señor Lobo,

así que, para echarse algo a la muela,

se fue corriendo a casa de la Abuela.

"¿Puedo pasar, Señora?", preguntó.
la pobre anciana, al verlo, se asustó
pensando: "¡Este me come de un bocado!"
Y, claro, no se había equivocado:
se convirtió la Abuela en alimento
en menos tiempo del que aquí te cuento.
Lo malo es que era flaca y tan huesuda
que al Lobo no le fue de gran ayuda:
"Sigo teniendo un hambre aterradora...
¡Tendré que merendarme otra señora!"
Y, al no encontrar ninguna en la nevera,
gruñó con impaciencia aquella fiera:
"¡Esperaré sentado hasta que vuelva
Caperucita Roja de la Selva!"
que aquí llamaba al Bosque la alimaña
creyéndose en Brasil y no en España.
Y porque no se viera su fiereza.
se disfrazó de abuela con presteza,
se dio laca en las uñas y en el pelo,
se puso la gran falda gris de vuelo,
zapatos, sombrerito, una chaqueta
y se sentó en espera de la nieta.
Llegó por fin Caperu a mediodía
y dijo: "¿Cómo estás, abuela mía?
Por cierto, ¡me impresionan tus orejas!".
"Para mejor oírte, que las viejas
somos un poco sordas". "¡Abuelita,
qué ojos tan grandes tienes!. "Claro, hijita,
son las lentillas nuevas que me ha puesto
para que pueda verte Don Ernesto
el oculista", dijo el animal
mirándola con gesto angelical
mientras se le ocurría que la chica
iba a saberle mil veces más rica
que el rancho precedente. De repente,
Caperucita dijo: ¡Qué imponente
abrigo de piel llevas este invierno!".
el Lobo, estupefacto, dijo: "¡Un cuerno!
O no sabes el cuento o tú me mientes:
¡Ahora te toca hablarme de mis dientes!
¿Me estás tomando el pelo...? Oye, mocosa,
te comeré ahora mismo y a otra cosa".
Pero ella se sentó en un canapé
y se sacó un revolver del corsé,
con calma apuntó bien a la cabeza
y -¡pam!- allí cayó la buena pieza.
Al poco tiempo vi a Caperucita
cruzando por el Bosque... ¡Pobrecita!
¿Sabéis lo que llevaba la infeliz?
Pues nada menos que un sobrepelliz
que a mí me pareció de piel de un lobo
que estuvo una mañana haciendo el bobo.
Caperucita Roja. La versión del Lobo

El bosque era mi hogar. Yo vivía allí y me gustaba mucho. Siempre trataba de mantenerlo ordenado y limpio.
Un día soleado, mientras estaba recogiendo las basuras dejadas por unos turistas sentí pasos. Me escondí detrás de un árbol y vi venir una niña vestida en una forma muy divertida: toda de rojo y su cabeza cubierta, como si no quisieran que la vean. Andaba feliz y comenzó a cortar las flores de nuestro bosque, sin pedir permiso a nadie, quizás ni se le ocurrió que estas flores no le pertenecían. Naturalmente, me puse a investigar. Le pregunte quien era, de donde venia, a donde iba, a lo que ella me contesto, cantando y bailando, que iba a casa de su abuelita con una canasta para el almuerzo.
Me pareció una persona honesta, pero estaba en mi bosque cortando flores. De repente, sin ningún remordimiento, mató a un mosquito que volaba libremente, pues también el bosque era para el. Así que decidí darle una lección y enseñarle lo serio que es meterse en el bosque sin anunciarse antes y comenzar a maltratar a sus habitantes.
La dejé seguir su camino y corrí a la casa de la abuelita. Cuando llegue me abrió la puerta una simpática viejecita, le expliqué la situación. Y ella estuvo de acuerdo en que su nieta merecía una lección. La abuelita aceptó permanecer fuera de la vista hasta que yo la llamara y se escondió debajo de la cama.
Cuando llegó la niña la invite a entrar al dormitorio donde yo estaba acostado vestido con la ropa de la abuelita. La niña llegó sonrojada, y me dijo algo desagradable acerca de mis grandes orejas. He sido insultado antes, así que traté de ser amable y le dije que mis grandes orejas eran par oírla mejor.
Ahora bien me agradaba la niña y traté de prestarle atención, pero ella hizo otra observación insultante acerca de mis ojos saltones. Ustedes comprenderán que empecé a sentirme enojado. La niña tenía bonita apariencia pero empezaba a serme antipática. Sin embargo pensé que debía poner la otra mejilla y le dije que mis ojos me ayudaban para verla mejor. Pero su siguiente insulto sí me encolerizo. Siempre he tenido problemas con mis grandes y feos dientes y esa niña hizo un comentario realmente grosero.
Se que debí haberme controlado pero salté de la cama y le gruñí, enseñándole toda mi dentadura y diciéndole que eran así de grande para comerla mejor. Ahora, piensen Uds.: ningún lobo puede comerse a una niña. Todo el mundo lo sabe. Pero esa niña empezó a correr por toda la habitación gritando y yo corría atrás de ella tratando de calmarla. Como tenía puesta la ropa de la abuelita y me molestaba para correr, me la quité pero fue mucho peor. La niña gritó aun más. De repente la puerta se abrió y apareció un leñador con un hacha enorme y afilada. Yo lo mire y comprendí que corría peligro así que salté por la ventana y escapé.
Me gustaría decirles que este es el final del cuento, pero desgraciadamente no es así. La abuelita jamás contó mi parte de la historia y no pasó mucho tiempo sin que se corriera la voz que yo era un lobo malo y peligroso. Todo el mundo comenzó a evitarme.
No se que le pasaría a esa niña antipática y vestida en forma tan rara, pero si les puedo decir que yo nunca pude contar mi versión. Ahora Uds. ya lo saben.
Caperucita Roja por Charles Perrault (1697)

Había una vez una niñita en un pueblo, la más bonita que jamás se hubiera visto; su madre estaba enloquecida con ella y su abuela mucho más todavía. Esta buena mujer le había mandado hacer una caperucita roja y le sentaba tanto que todos la llamaban Caperucita Roja.

Un día su madre, habiendo cocinado unas tortas, le dijo:
—Anda a ver cómo está tu abuela, pues me dicen que ha estado enferma; llévale una torta y este tarrito de mantequilla.

Caperucita Roja partió en seguida a ver a su abuela que vivía en otro pueblo. Al pasar por un bosque, se encontró con el compadre lobo, que tuvo muchas ganas de comérsela, pero no se atrevió porque unos leñadores andaban por ahí cerca. Él le preguntó a dónde iba. La pobre niña, que no sabía que era peligroso detenerse a hablar con un lobo, le dijo:
—Voy a ver a mi abuela, y le llevo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.
—¿Vive muy lejos?, le dijo el lobo.
—¡Oh, sí!, dijo Caperucita Roja, más allá del molino que se ve allá lejos, en la primera casita del pueblo.
—Pues bien, dijo el lobo, yo también quiero ir a verla; yo iré por este camino, y tú por aquél, y veremos quién llega primero.

El lobo partió corriendo a toda velocidad por el camino que era más corto y la niña se fue por el más largo entreteniéndose en coger avellanas, en correr tras las mariposas y en hacer ramos con las florecillas que encontraba. Poco tardó el lobo en llegar a casa de la abuela; golpea: Toc, toc.
—¿Quién es?
—Es su nieta, Caperucita Roja, dijo el lobo, disfrazando la voz, le traigo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.

La cándida abuela, que estaba en cama porque no se sentía bien, le gritó:
—Tira la aldaba y el cerrojo caerá.

El lobo tiró la aldaba, y la puerta se abrió. Se abalanzó sobre la buena mujer y la devoró en un santiamén, pues hacía más de tres días que no comía. En seguida cerró la puerta y fue a acostarse en el lecho de la abuela, esperando a Caperucita Roja quien, un rato después, llegó a golpear la puerta: Toc, toc.
—¿Quién es?

Caperucita Roja, al oír la ronca voz del lobo, primero se asustó, pero creyendo que su abuela estaba resfriada, contestó:
—Es su nieta, Caperucita Roja, le traigo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.

El lobo le gritó, suavizando un poco la voz:
—Tira la aldaba y el cerrojo caerá.

Caperucita Roja tiró la aldaba y la puerta se abrió. Viéndola entrar, el lobo le dijo, mientras se escondía en la cama bajo la frazada:
—Deja la torta y el tarrito de mantequilla en la repisa y ven a acostarte conmigo.
Caperucita Roja se desviste y se mete a la cama y quedó muy asombrada al ver la forma de su abuela en camisa de dormir. Ella le dijo:
—Abuela, ¡qué brazos tan grandes tienes!
—Es para abrazar mejor, hija mía.
—Abuela, ¡qué piernas tan grandes tienes!
—Es para correr mejor, hija mía.
Abuela, ¡qué orejas tan grandes tienes!
—Es para oír mejor, hija mía.
—Abuela, ¡que ojos tan grandes tienes!
—Es para ver mejor, hija mía.
—Abuela, ¡qué dientes tan grandes tienes!
—¡Para comerte!
Y diciendo estas palabras, este lobo malo se abalanzó sobre Caperucita Roja y se la comió.

MORALEJA
Aquí vemos que la adolescencia,
en especial las señoritas,
bien hechas, amables y bonitas
no deben a cualquiera oír con complacencia,
y no resulta causa de extrañeza
ver que muchas del lobo son la presa.
Y digo el lobo, pues bajo su envoltura
no todos son de igual calaña:
Los hay con no poca maña,
silenciosos, sin odio ni amargura,
que en secreto, pacientes, con dulzura
van a la siga de las damiselas
hasta las casas y en las callejuelas;
más, bien sabemos que los zalameros
entre todos los lobos ¡ay! son los más fieros.

Caperucita Roja por Jacob y Wilhem Grimm

Érase una vez una pequeña y dulce coquetuela, a la que todo el mundo quería, con sólo verla una vez; pero quien más la quería era su abuela, que ya no sabía ni qué regalarle. En cierta ocasión le regaló una caperuza de terciopelo rojo, y como le sentaba tan bien y la niña no quería ponerse otra cosa, todos la llamaron de ahí en adelante Caperucita Roja.
Un buen día la madre le dijo :
- Mira Caperucita Roja, aquí tienes un trozo de torta y una botella de vino para llevar a la abuela, pues está enferma y débil, y esto la reanimará. Arréglate antes de que empiece el calor, y cuando te marches, anda con cuidado y no te apartes del camino: no vaya a ser que te caigas, se rompa la botella y la abuela se quede sin nada. Y cuando llegues a su casa, no te olvides de darle los buenos días, y no te pongas a hurguetear por cada rincón.
- Lo haré todo muy bien, seguro - asintió Caperucita Roja, besando a su madre.
La abuela vivía lejos, en el bosque, a media hora de la aldea. Cuando Caperucita Roja llegó al bosque, salió a su encuentro el lobo, pero la niña no sabía qué clase de fiera maligna era y no se asustó.
- ¡Buenos días, Caperucita Roja! - la saludó el lobo.
- ¡Buenos días, lobo!
- ¿A dónde vas tan temprano, Caperucita Roja? -dijo el lobo.
- A ver a la abuela.
- ¿Qué llevas en tu canastillo?
- Torta y vino; ayer estuvimos haciendo pasteles en el horno; la abuela está enferma y débil y necesita algo bueno para fortalecerse.
- Dime, Caperucita Roja, ¿dónde vive tu abuela?
- Hay que caminar todavía un buen cuarto de hora por el bosque; su casa se encuentra bajo las tres grandes encinas; están también los avellanos; pero eso, ya lo sabrás -dijo Caperucita Roja.
El lobo pensó: "Esta joven y delicada cosita será un suculento bocado, y mucho más apetitoso que la vieja. Has de comportarte con astucia si quieres atrapar y tragar a las dos". Entonces acompañó un rato a la niña y luego le dijo :
- Caperucita Roja, mira esas hermosas flores que te rodean; sí, pues, ¿por qué no miras a tu alrededor?; me parece que no estás escuchando el melodioso canto de los pajarillos, ¿no es verdad? Andas ensimismada como si fueras a la escuela, ¡y es tan divertido corretear por el bosque!
Caperucita Roja abrió mucho los ojos, y al ver cómo los rayos del sol danzaban, por aquí y por allá, a través de los árboles, y cuántas preciosas flores había, pensó: "Si llevo a la abuela un ramo de flores frescas se alegrará; y como es tan temprano llegaré a tiempo". Y apartándose del camino se adentró en el bosque en busca de flores. Y en cuanto había cortado una, pensaba que más allá habría otra más bonita y, buscándola, se internaba cada vez más en el bosque. Pero el lobo se marchó directamente a casa de la abuela y golpeó a la puerta.
- ¿Quién es?
- Soy Caperucita Roja, que te trae torta y vino; ábreme.
- No tienes más que girar el picaporte - gritó la abuela-; yo estoy muy débil y no puedo levantarme.
El lobo giró el picaporte, la puerta se abrió de par en par, y sin pronunciar una sola palabra, fue derecho a la cama donde yacía la abuela y se la tragó. Entonces, se puso las ropas de la abuela, se colocó la gorra de dormir de la abuela, cerró las cortinas, y se metió en la cama de la abuela.
Caperucita Roja se había dedicado entretanto a buscar flores, y cogió tantas que ya no podía llevar ni una más; entonces se acordó de nuevo de la abuela y se encaminó a su casa. Se asombró al encontrar la puerta abierta y, al entrar en el cuarto, todo le pareció tan extraño que pensó: ¡Oh, Dios mío, qué miedo siento hoy y cuánto me alegraba siempre que veía a la abuela!". Y dijo :
- Buenos días, abuela.
Pero no obtuvo respuesta. Entonces se acercó a la cama, y volvió a abrir las cortinas; allí yacía la abuela, con la gorra de dormir bien calada en la cabeza, y un aspecto extraño.
- Oh, abuela, ¡qué orejas tan grandes tienes!
- Para así, poder oírte mejor.
- Oh, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!
- Para así, poder verte mejor.
- Oh, abuela, ¡qué manos tan grandes tienes!
- Para así, poder cogerte mejor.
- Oh, abuela, ¡qué boca tan grandes y tan horrible tienes!
- Para comerte mejor.
No había terminado de decir esto el lobo, cuando saltó fuera de la cama y devoró a la pobre Caperucita Roja.
Cuando el lobo hubo saciado su voraz apetito, se metió de nuevo en la cama y comenzó a dar sonoros ronquidos. Acertó a pasar el cazador por delante de la casa, y pensó: "¡Cómo ronca la anciana!; debo entrar a mirar, no vaya a ser que le pase algo". Entonces, entró a la alcoba, y al acercarse a la cama, vio tumbado en ella al lobo.
- Mira dónde vengo a encontrarte, viejo pecador! – dijo -; hace tiempo que te busco.
Entonces le apuntó con su escopeta, pero de pronto se le ocurrió que el lobo podía haberse comido a la anciana y que tal vez podría salvarla todavía. Así es que no disparó sino que cogió unas tijeras y comenzó a abrir la barriga del lobo. Al dar un par de cortes, vio relucir la roja caperuza; dio otros cortes más y saltó la niña diciendo :
- ¡Ay, qué susto he pasado, qué oscuro estaba en el vientre del lobo!
Y después salió la vieja abuela, también viva aunque casi sin respiración. Caperucita Roja trajo inmediatamente grandes piedras y llenó la barriga del lobo con ellas. Y cuando el lobo despertó, quiso dar un salto y salir corriendo, pero el peso de las piedras le hizo caer, se estrelló contra el suelo y se mató.
Los tres estaban contentos. El cazador le arrancó la piel al lobo y se la llevó a casa. La abuela se comió la torta y se bebió el vino que Caperucita Roja había traído y Caperucita Roja pensó: "Nunca más me apartaré del camino y adentraré en el bosque cuando mi madre me lo haya pedido."

lunes, 3 de enero de 2011

Reflexión Bloque 2: TEXTOS FOLCLÓRICOS

Reflexión del Bloque 2: Los textos folclóricos

En el primer bloque introductorio vimos por encima lo que eran los textos folclóricos y debatimos acerca de su definición. En este segundo bloque, que lleva por nombre “Los textos folclóricos” hemos profundizado más acerca de éstos.

Al estudiarlos me he dado cuenta de que no tenía casi idea acerca de este tipo de textos, sabía que eran de tradición oral, pero no sabía que no tenían autor y que las versiones que conocíamos no eran las autenticas, mejor dicho, no eran las únicas versiones, ya que no hay una auténtica.

Los textos folclóricos no tienen autor, ya que su autor es el pueblo. Son textos de tradición cultural, es decir, se va contando de generación en generación con la intención de que la historia no se pierda, pero no se consigue, ya que al ir pasando de boca en boca cada persona que lo cuenta le pone su toque personal, por lo que la historia “original” se va perdiendo. Debido a esto podemos encontrar infinitas versiones de una misma historia folclórica.

Un ejemplo de esto es el cuento de La Bella Durmiente. En esta historia podemos encontrar muchas versiones distintas, una de ella puede ser la que todos conocemos de Walt Disney, pero otra muy distinta y mucho más “cruel” puede ser la de Giambattista Basile, quien cuenta la historia de una joven que se pincha con la espina de una flor venenosa y la deja en un estado catatónico (pero sigue sintiéndolo todo), entonces un príncipe que la encuentra tan indefensa la viola y la deja embarazada de gemelos, tras nueve meses la joven da a luz y uno de los bebés, al confundir el dedo con un pezón, succiona el dedo en busca de leche y extrae la espina salvando a su madre.

Unas actividades muy buenas que se pueden realizar para entender el porqué de tantas versiones son dos juegos que realiza en el campamento con mis alumnos. Uno de ellos se utiliza con los más pequeños y es el conocido juego de “El teléfono escacharrado” en el que se van diciendo al oído una palabra o frase y al finalizar sale una cosa muy distinta a la dicha al principio, lo que les hace entender que no todo es como lo escuchan o como se lo cuentan. Con los más mayores se realiza otra actividad en la que salen 4 personas fuera del aula y se cuenta una historia, luego van pasando de uno en uno y se van contando la historia. Al finalizar cuentan más o menos la misma historia pero quitando o añadiendo detalles personales. Este es un buen ejemplo de texto folclórico, ya que cuentan la misma historia pero versionada.

Esto mismo ocurre con los cuentos folclóricos, que al ir pasando de boca en boca se van versionando, cada persona que lo cuenta pone un toque personal y añade o quita detalles que ve necesario, la va haciendo un poco “suya” a la hora de contarla o, simplemente, la modifica para que sea mas adecuada o llamativa para la persona a la que va dirigida. Esto es lo que se debe hacer en el aula, adaptar los cuentos tradicionales a nuestros alumnos, para que les llamen más la atención y atendiendo a sus necesidades e intereses, dándole un toque personal pero sin perder la esencia de la historia que se cuenta.

Volviendo al tema del autor, no se puede decir que estos textos tengan autor, por lo que no existe una versión original. Lo que sí podemos decir es que esta versionada por alguien como, p0or ejemplo, las obras de Perrault. Este escritor no inventa sus historias, las versiona y las recopila en sus libros, pero no son suyas. De hecho estas historias son del pueblo, son inventadas por y para el pueblo y no se puede decir si son reales o ficticias, ya que, por ejemplo, en el caso de Caperucita Roja puede ser cierto que un lobo se comiera a una niña que andaba sola por el bosque, es algo muy normal, y puede ser que ese hecho lo modificaran para crear una historia, pero no se sabe a ciencia cierta si pasó realmente o no.

Como he dicho anteriormente los cuentos folclóricos no son cuentos infantiles, sino que son cuentos que se adaptan al aula, son adaptativos. Estos textos se deben adaptar según las necesidades y características de nuestros alumnos pero teniendo siempre en cuenta que hay que conservar la historia. En el aula hay que tener en cuenta la situación familiar y personal de cada alumno, ya que cada texto hay que modificarlo centrándonos en ellos, por ejemplo, hoy en día hay muchos padres separados que retoman sus vidas con otra mujer u hombre, por lo que no es bueno que se ponga siempre como a la mala del cuento a la madrastra, ya que los niños podrían llevárselo a lo personal y creer que su madrastra es tan mala como la de los cuentos.

Estos textos tienen una serie de objetivos, el más importante es que están destinados a entretener y no a enseñar, pueden encerrar ciertos conocimientos y enseñanzas, pero no es su objetivo principal. Este objetivo se remonta al comienzo de los cuentos. Hace años la gente trabaja en el campo y cuando no les era posible trabajar (debido al tiempo o enfermedades) se reunían todos en casa y comenzaban a contar historias en familia. Hay que saber que mucho de ellos no sabían ni leer ni escribir, pero aun así conocían estas historias porque eran orales, no estaban escritas en ningún sitio. Era tanto el gusto por este tipo de historias que en muchas plazas de pueblos había juglares que contaban historias en prosa, en verso y teatrales y la gente asistía para escucharlas.

Otra cosa muy interesante es que estas historias se utilizaban como forma de pago. Cuando alguien se alojaba en otra casa o le daban comida en vez de pagarles con dinero les contaban historias de sus pueblos y ciudades.

Otro objetivo que se puede destacar de este tipo de textos es alimentar el deseo de ficción que tiene el ser humano. Estos textos reflejan tanto los deseos como los temores de las personas, por lo que mucha gente se puede ver representada en estas historias e incluso identificarse con algún personaje.

En el 90% de los cuentos folclóricos aparece un viaje iniciático del protagonista, es decir, un viaje de iniciación a la vida adulta. Se puede observar en la mayoría de las historias como el protagonista comienza siendo un niño inocente para convertirse al final en un adulto.

Este viaje se puede ver en la historia “La Cenicienta”, la cual comienza siendo una niña dulce y protegida por su padre, a la que no le falta de nada, tiene todas las comodidades del mundo hasta que su padre muere. Entonces se queda a cargo de su madrastra, quien la hace ser su sirvienta, es en este punto de la historia cuando Cenicienta comienza su maduración, ya que tiene que comenzar a comportarse como una adulta y a realizar tareas del hogar, ya no esta protegida por nadie, solo por si misma y debe “ganarse el pan” día a día mientras que sus madrastra y hermanastras la molestan a todas horas. Un día recibe una incitación para un baile al que acude (con ayuda de un hada, pero de este tema se hablara mas adelante) y se enamora del príncipe. En este momento entra en la fase adulta, ya que comienza a tener deseos por un hombre y lucha por lo que quiere, ya que se enfrenta a su “familia” para conseguir que el príncipe se enamore de ella. Al final acaban los dos juntos y enamorados, acaba su viaje iniciativo, ya que ha conseguido convertirse en una mujer protegida por un hombre.

En todos los cuentos folclóricos (que no en los textos) siempre hay un personaje que ayuda al protagonista. Este personaje suele ser un ser fantástico (el hada de Cenicienta). Estos personajes aparecen cuando el protagonista tiene un problema tan grande que no sabe como resolverlo sólo. Estos problemas suelen aparecer en la adolescencia, como le pasa a Cenicienta. Cuando crece y necesita ir al baile para conocer a su príncipe y enamorarse, es decir, para entrar en la edad adulta, aparece su hada madrina que la ayuda a conseguirlo, la da todo lo que necesita para poder asistir a ese baile, para poder asistir al comienzo de su edad adulta.

El último objetivo que voy a mencionar de estos textos son las enseñanzas. Como anteriormente se ha dicho, el objetivo principal de estos textos es entretener y no enseñar, pero eso no quita que no encierre una serie de enseñanzas. Lo que hay que tener claro en este punto es que tienen enseñanza pero no moraleja, algo que yo consideraba lo mismo pero he aprendido que son dos cosas muy distintas, ya que las enseñanzas las obtiene el lector, no están escritas en ningún sitio, sino que están encerradas en la historia, mientras que las moralejas están plasmadas en el papel, aparecen al final de la historia en forma de enseñanza y esta inventada por el autor, quien la deja escrita para que el lector la lea y se percate de ella.

Algo que hay que tener en cuenta es que aunque se los contemos a los niños, no hay que confundir cuentos folclóricos con cuentos infantiles, ya que los folclóricos no son infantiles, son familiares, es decir, los cuentos folclóricos estaban dirigidos a familias, no solo a niños, pero una vez adaptados fueron mas indicados para niños. Cuando surgieron estas historias existían datos morbosos y violentos como violaciones y aún así los escuchaban los niños, eso no quiere decir que sean indicados para ellos. Hoy en día se están creando adaptaciones que están mas dirigidas al publico infantil porque omiten todos esos detalles indebidos, al modificarlos se puede hablar de cuento infantil. Además los folclóricos encierran enseñanzas, mientras que los infantiles pueden poseer moraleja al final.

Esto es algo que yo desconocía antes de estudiar este bloque, ya que utilizaba el mismo término para ambos textos, es más, el cuento de Caperucita no habría dicho nunca que es folclórico, sino que afirmaba que era infantil, ya que no conocía otra versión acerca de éste.

Volviendo a la reflexión voy a continuar con el estudio de estos textos. Han tenido tanta importancia y repercusión que han pasado de ser un simple recurso de entretenimiento a ser un objeto de estudio. La primera persona que estudió estos textos fue Vladimiro Propp, quien empezó a recoger cuentos rusos que la gente recordaba pero descartando los textos de autor, ya que simplemente se interesó por los folclóricos. Cuando hizo la recopilación de cuentos folclóricos realizó la primera clasificación de los cuentos populares (rusos), la cual fue la siguiente:

·        Mitos: hazañas de héroes y dioses
·        De animales: todos los personajes son animales.

o       Fabulas: sobresale el carácter moralizador por encima del de entretenimiento. Incluye una moraleja.

·        De fórmula: incluye muchos tipos de cuentos como:

o       Cuentos mínimos: algunos van acompañados de gestos, canciones, etc.… Son muy utilizados con bebés.
o       Cuentos repetitivos: siempre se repiten las mismas palabras.
o       Cuentos acumulativos: se van añadiendo personajes poco a poco, lo que obliga a los niños a ir recordando todos los que van saliendo para luego repetirlos. Son muy indicados para el primer ciclo de infantil.

·        De hadas: cuantos con personajes mágicos que ayudan o desean el mal a alguien (normalmente al protagonista). Este tipo de cuentos fueron los únicos que Propp analizó en su obra “Morfología de los cuentos de hadas”

A raíz de que Propp hiciera esta clasificación muchos otros, como Gianni Rodari o Sara C. Bryant, siguieron sus pasos.

Estas clasificaciones las voy a mencionar brevemente. La clasificación pedagógica de Rodari es la siguiente:

·        Cuentos de animales
·        Cuentos mágicos
·        Bromas y anécdotas

La clasificación funcional de Bryant es la siguiente:

·        De 3 a 5 años
·        De 5 a 7 años
·        Para mayores

Hay que decir que dentro de cada grupo hay varios subgrupos en ambas clasificaciones, pero como la más importante es de la de Propp no veo necesario mencionarlos.

Propp también estudio que en todos los cuentos maravillosos se repetía el mismo esquema, una persona que no ha tenido una vida fácil al final consigue lo que desea y nunca ha tenido o, por el contrario, una persona que ha tenido una vida muy fácil lo pierde todo y debe recuperarlo. Se da una lucha por conseguir lo que se desea, en la que se puede observar la maduración del personaje (viaje iniciático).

La estructura de estas historias, según Propp, es muy similar, por lo que éste las dividió en 31 funciones. Éstas funciones son las que hacen girar la historia, aunque no aparecen las 31 todas, solo es necesario que aparezca alguna. Las dos mas comunes son la aparición del donante (se entrega algo al protagonista que le ayuda o perjudica, el donante es quien se lo entrega) o la huida (el protagonista huye de su hogar).

También hay motivos que se dan a lo largo de la historia y se van repitiendo a lo largo de ésta. Los motivos son situaciones que se repiten de un cuento a otro y marcan las acciones de los personajes. Los motivos principales son:
·        Viajes y búsqueda,
·        Fuga y persecución
·        Tesoros ocultos: física o psicológicamente
·        El reino de los muertos o el reino de las hadas
·        El sol y la noche como realidad e irrealidad
·        La búsqueda del amor
·        El hermano mas pequeño
·        La muerte y la resurrección
·        El huérfano maltratado

En los cuentos podría cambiar el motivo, lo que no puede cambiar es la acción, ya que si no, no se trataría de la misma historia, se estaría cambiando toda la historia. Por ejemplo, en el cuento de Blancanieves se podría decir que la joven se escapó del castillo en vez de decir que le ordenó la madrastra al cazador que la matara, es decir, el motivo de fuga, pero lo que no se podría decir es que Blancanieves permaneció en el castillo, es decir, cambiar la acción, ya que si no, no se trataría del mismo cuento, porque no conocería a los enanitos, ni la encontraría el príncipe para besarla.

Otra cosa de lo que es necesario hablar es de los personajes que aparecen en los cuentos, los cuales pueden ser buenos o malos. A pesar de que suelen ser los buenos los que ayudan al protagonista, en muchos casos los malos son los encargados de ayudarle a superar su viaje.

Dentro de estos dos grupos de personajes hay varios tipos:

·        Buenos:

o       Héroes y heroínas: no siempre son buenos. Un ejemplo es el Flautista de Hammelim
o       Hadas: son personajes fantásticos, no son humanos. Tienen la función de ayudar al protagonista para conseguir su objetivo.
o       Animales y objetos mágicos: tienen la misma función que las hadas, es decir, ayudar.

·        Malos

o       Gigantes: hacen daño a la gente pero no se los comen.
o       Ogros: se comen a la gente, sobre todo a los niños.
o       Enemigos: todos aquellos que están en contra del héroe e intenta entorpecer su camino.

Hay otros personajes que se pueden situar entre ambos grupos, ya que algunas veces actúan como buenos y otras veces como malos, estos personajes son las brujas, los magos y los duendes.

En este bloque también hemos aprendido como diferenciar una adaptación buena de una mala, así como a hacer una buena adaptación para el aula. Las buenas adaptaciones son las que mantienen los motivos principales de la historia, las acciones que se dan y las relaciones entre los personajes.

Hace poco fui a Senegal y le conté el cuento de Caperucita a Ibou (nuestro guía) para que se lo contara a sus hijos, ya que me pidió que le enseñara cuentos conocidos en España. Cuando se lo conté me sorprendió porque me dijo que él sabía uno parecido. El cuento trataba de “Fatoutama, una niña de 5 años (allí trabajan a una edad muy temprana) que se fue al campo a recoger arroz para llevar a casa de su anciana abuela (que no podía trabajar debido a su gran edad), tardó tanto en recoger el arroz que se le hizo de noche. La niña sabía que era peligroso, pero si no le llevaba el arroz a su abuela sabía que la iban a castigar duramente, por lo que decidió llevárselo. Cuando iba de camino se cruzó con un gran león hambriento que, sin dudarlo, se lanzó hacia la pequeña y la devoró”. Esta versión es similar a la que conocemos nosotras de Caperucita (la “original”) en la que el lobo se come a una niña que hay en el bosque. Me llamo mucho la atención cuando me lo contó y al estudiar este tema me di cuenta de que era una versión buena, ya que era la misma historia pero situada en otro país, añadiéndole los toques personales de ese país, ya que más que lobos allí hay leones o chacales.

Este tema también me ha ayudado a saber dónde y cómo comprar un libro para el aula, ya que solemos pensar que los cuentos infantilizados son los mejores para nuestros niños, pero no es así. Cuando compramos un cuento tiene que aparecer en la portada el nombre de quien ha recogido y versionado la historia y, además, debemos de ir a una librería especializada en literatura infantil.

Otra persona que hay que mencionar en este tema es Perrault, contador de historias particular del rey de Francia en el siglo XVII. Este hombre escuchaba cuentos folclóricos desde que era muy pequeño, ya que se los contaba su nodriza por lo que recogió muchos cuentos folclóricos y los recopiló en su obra “Los cuentos de mamá oca”. Lo que este escritor hacía era destacar los aspectos morales de cada historia

También hay que nombrar a los Hermanos Grima, nacionalistas españoles. Quienes daban un estilo literario a las historias que les contaba el pueblo. Al principio contaban las historias de una manera algo “bruta” por lo que tuvieron que suavizarlas bastantes para que los ciudadanos del pueblo no se quejaran.

Otro personaje fue Andersen, quien contaba historias tristes y fue muy conocido por recopilar historias folclóricas.

En España también han existido recopiladores de cuentos folclóricos muy conocidos, se podría destacar al Padre Coloma (educa a sus alumnos mediante cuentos folclóricos, adaptándolo, añadiendo mensajes moralizadores cristianos y sustituyendo personajes profanos por religiosos como las hadas por los ángeles), a Cecilia Bölh de Faber (primera mujer en recopilar cuentos que creía españoles. Tenía el pseudónimo de Fernán Caballero, ya que la sociedad era muy machista) o a Saturnino Calleja (primero en sacar cuentos en formato súper pequeño, con mala calidad de pape, etc.… pero baratos).

Por ultimo decir que también podemos encontrar textos en verso y teatro, aunque son muy escasos. Una de las personas que se encargó de recoger poesías folclóricas fue Rodrigo Caro. Esta poesía dedicada a niños consiste en retahílas, villancicos, pequeñas canciones, textos que se entonan,… del teatro también tenemos muy poca información, pero se pueden destacar los belenes vivientes o el teatro de Títeres y Cachiporras, en el que el publico es el encargado de ayudar al “bueno” a encontrar algo que le ha quitado el “malo”.

Para finalizar decir que este tema me ha aportado bastante tanto a lo personal como a lo profesional, ya que me ha hecho interesarme mucho por lo cuentos y sus distintas versiones, así como a apreciar mas los cuentos folclóricos. He aprendido a realizar una buena adaptación de un cuento para el aula y a elegir un buen libro infantil, así como a conocer algo más acerca del folclore español.

He podido descubrir que los cuentos no solo están dirigidos a niños, ya que pueden estar dedicados hasta a ancianos dependiendo de la manera de la que lo cuentes y la adaptación personal que hagas de éste.

Reflexión personal BLOQUE 1 (Introductorio)

Reflexión personal BLOQUE 1


En este bloque nos hemos dedicado a definir una serie de palabras que van a estar muy presentes en la asignatura. Este trabajo lo realizamos por grupos de cinco personas más o menos y debatimos acerca del significado de cada una de las palabras.

Fue un trabajo muy interesante ya que había muchas palabras que utilizamos normalmente pero que, en realidad, no sabíamos explicar exactamente lo que eran. Por ejemplo en el caso de la palabra libro nos quedamos todas pensando y lo que dijimos fue “Pues un libro es…… ¡un libro! ¡ya está!”, conocemos el significado de las palabras pero somos incapaces de definirlas.

Otra cosa para la que nos ha sido útil este bloque introductorio ha sido para diferenciar unos conceptos de otros, ya que hay muchas palabras que confundimos o mezclamos sus significados. Hemos podido ver las diferencias que hay entre textos folclóricos, de autor y literarios, entre biblioteca de aula y rincón de lectura e, incluso, entre lectura, cuentacuentos y narración con libro.

También hemos podido saber que recursos son los mas útiles para el aula de educación infantil y que clase de textos son los que podemos adaptar para nuestros alumnos y cuales no, ya que los textos folclóricos los podemos adaptar, mientras que los de autor nos tenemos que dedicar a realizar una selección de obras, porque no se deben adaptar.

Ha sido bloque muy interesante que nos ha ayudado a conocer mejor nuestros conocimientos previos y a darnos cuenta de que hay muchas palabras que utilizamos en la vida cotidiana y en realidad no sabemos su significado.

En el ámbito profesional, es decir, como futuras maestras, nos ha dado muchas referencias acerca de recursos para el aula y nos ha ayudado a conocer en profundidad lo que es literatura infantil y la manera correcta de saber si un libro o cuento es adecuado para nuestros alumnos, ya que nunca nos debemos fiar de la edad recomendada de los libros, porque cada alumno es un mundo, por lo que debemos guiarnos por los conocimientos, intereses y motivaciones de nuestros niños para elegir el texto que mejor se adapte a ellos.

domingo, 2 de enero de 2011

analisis de un libro de autor infantil "El hombre de la flor"

Análisis de un texto de autor infantil



Título: “El hombre de la flor”
Título original: “The flower man”
Autor: Mark Ludy
Editorial: Edaf
ISBN: 978 – 84 – 414 – 1782 – 3




Tema

El libro trata sobre un anciano que va a pueblos y ciudades en los que todos los ciudadanos están tristes para repartir flores, las cuales simbolizan la felicidad. Éste hombre ayuda a todos a salir de su soledad, relacionándose con los demás y a construir su “historia”

Receptor

Este libro esta dirigido a niños de 4 años en adelante.

Es un libro de imágenes, pero cada página esta saturada de dibujos y muchos en blanco y negro, por lo que a niños más pequeños no les llama la atención.

Es difícil poner una edad para culminar con el receptor, ya que aunque no tiene texto tiene muchas enseñanzas en cada imagen que pueden servir para la etapa adulta.

Estructura

Se percibe un inicio, nudo y desenlace en la historia a pesar de no haber texto.

En el inicio se ve como el hombre llega al pueblo en blanco y negro.

En el nudo se ve como va impregnando todo el pueblo y a sus habitantes de color o alegría.

En el desenlace su observa como abandona el pueblo lleno de felicidad para acudir a otro en el que le necesitan.

Espacio

Un pueblo

Tiempo

Indefinido. No se especifica cuando ocurre

Ilustraciones

Todo el libro son ilustraciones, no existe el texto.

Se trata de grandes ilustraciones muy saturadas en las que se mezcla el blanco y negro con el color.

A la vez que el color va inundando las ilustraciones va apareciendo la felicidad en la historia.

Lenguaje

Inexistente

Valores y contravalores

El valor principal de la historia es la felicidad y para llegar a ella hay que llevar a cabo una serie de contravalores como la socialización, la solidaridad, la amistad, el amor, etc.….

Cada personaje debe salir de su “burbuja” y relacionarse con sus vecinos para poder ser felices.

Unos conocen gente nueva y se enamoran, ayudan o crean amistades, otros encuentran la inspiración al ser capaces de ver lo que pasa a su alrededor y dejan de creerse y sentirse solos y aislados.

Analisis del cuento "Toda clase de pieles"

Aspectos pedagógicos y psicológicos de “Toda clase de pieles”

“Toda clase de pieles” trata de una princesa que se escapa de su castillo porque se tiene que casar con su padre. Cuando sale del castillo tiene que comenzar a buscarse la vida hasta que la encuentran y se la llevan a otro castillo donde debe trabajar en la cocina. Esta es la historia de una princesa que comienza siendo una niña y termina convirtiéndose en toda una mujer.

Aspectos pedagógicos

Desde el principio de la historia se pueden encontrar aspectos pedagógicos. Cuando la reina se esta muriendo le hace prometer al rey que sólo se volvería a casar si encontraba a una mujer igual o más hermosa que ella. Sin saber si eso iba a ser posible de cumplir el rey acepta y se lo promete a su mujer, sin saber que la única mujer tan guapa como su difunta mujer iba a ser su hija, la princesa.

El rey habló con su hija para prometerse pero como es normal, la princesa no quiso, por lo que empezó a esquivar la propuesta de su padre. En esta parte de la historia se extrae el conocimiento de que sólo se debe prometer lo que se puede cumplir.

El rey no sabía a ciencia cierta si iba a poder cumplir su palabra, por lo que no debió prometerle a su mujer que lo haría. Por otro lado el rey lo que estaba haciendo era cumplir su promesa, ya que cuando se promete algo se debe cumplir, pero no a toda costa. En algún momento podemos prometer algo que creemos que vamos a poder cumplir, pero si en el momento de cumplirlo perjudicamos a alguien ya es otra cosa.

Si la mujer con la que se iba a casar el rey no fuera su hija y estuviera dispuesta a comprometerse, la promesa se habría cumplido, pero al hablar de su hija ya son palabras mayores, entre otras cosas porque su mujer no habría deseado eso para ninguno de los dos.

Si continuamos con la historia podemos ver como la hija esquiva la propuesta de su padre haciendo que la confeccionaran vestidos de materiales casi inexistentes para retrasar el momento de a boda, pero al ver que todo lo que ella pedía era concedido decidió escaparse del astillo.

En esta parte de la historia se puede observar como la princesa no desea afrontar el problema, lo que va haciendo es esquivarlo y retrasarlo hasta que ya se ve sin salida ninguna y decide escapar.

Cuando se tiene un problema no hay que darle vueltas, hay que intentar solucionarlo sin retrasarlo ni esquivarlo como hace ella. Sólo cuando se escapa del castillo es cuando demuestra verdadera valentía, ya que esta abandonando su hogar, esta abandonando todos los lujos, a su padre, su casa,… para irse ella sola a “buscarse la vida” en el bosque.

Mientras que esta en el bosque la encuentran otras personas que la llevan en contra de su voluntad a otro castillo en el que debe trabajar en la cocina para ganar dinero y pagar el alojamiento. Allí conoce al príncipe del que se enamora y, a pesar de su aspecto (cubierta con el abrigo de pieles, sucia, mal cuidada,…) decide enamorarle.
En esta parte de la historia se observa como la princesa empieza a valorar el trabajo de los demás y a las demás personas como iguales y, sobre todo, a luchar por lo que quiere, el amor de su vida.

Al final de la historia el príncipe se da cuenta de que la que va dejando las piezas en su sopa es ella, la descubre y la pide matrimonio gracias a la valentía de la princesa y a que ha luchado por lo que quería y no ha dejado que nadie manipule su vida.

Aspectos psicológicos

En esta historia se puede observar perfectamente un viaje iniciativo de la princesa, en el que va desde su etapa infantil hasta la etapa adulta. Se puede observar como va alcanzando su madurez según va superando una serie de retos que le presenta la vida.

Todo comienza cuando abandona su niñez y comienza su etapa adolescente. Ahí es cuando su padre deja de verla como a una niña y la ve como una joven princesa, por lo que puede compararla con su difunta esposa y decide casarse con ella.

Cuando la princesa pide los vestidos y el abrigo, es decir, cuando va evitando y esquivando el problema es cuando comienza su madurez, ya que es cuando se tiene que afrontar a un gran problema en el que se ve ella sola y nadie la puede ayudar.

Cuando verdaderamente alcanza la madurez es cuando decide escaparse del castillo. Cuando abandona el castillo abandona también su protección, sus cuidados, su cobijo, etc.… se enfrenta ella sola al mundo exterior y a la vida de adulto, ya que debe buscar cobijo, comida, agua, etc.… para sobrevivir.

La etapa adulta de la princesa comienza en las cocinas del segundo palacio, en el que aprende tareas del hogar, aprende a cocinar, a limpiar, etc.… y empieza a ganarse la vida como una persona adulta, a mantenerse por ella misma, se “emancipa”.

Este viaje finaliza, es decir, se convierte en una persona adulta, cuando el príncipe le quita el abrigo para besarla, ya que alcanza el amor. Se quita el abrigo que simboliza la protección contra su padre para verse protegida por el amor de su príncipe, el cual se enamora de ella sin haberla visto descubierta.

Entre hadas y brujas vs La madre oculta

“Entre Hadas y Brujas” Vs “La Madre Oculta
Gerardo Gutiérrez Vs Teresa Durán

Gerardo Gutiérrez apoya la idea de que tanto el hada como la bruja son representaciones de la madre. Esta opinión es compartida por la mayoría de psicólogos y educadores.

Lo que se resalta en este articulo es que no hay que fijarse solo en la estructura del cuento, ya que es mas importante ponerse en el papel del niño que lo lee, ya que éste puede representar el cuento de multitud de maneras diferentes dependiendo de sus vivencias, pensamientos, etc.… en este articulo se pone un ejemplo del relato de “Génesis y  Paraíso”, en el cual el niño podría representar a su madre como una costilla del padre (algo insignificante), como una víbora (dañina para el padre) o incluso como el paraíso (lugar donde se alcanza la felicidad).

Para apoyar su idea Gerardo Diego cita a una serie de personas como Propp (lingüista ruso investigar de cuentos populares), Freíd o Melanie Klen (psicoanalista inglesa).

Propp dice que en los cuentos pueden aparecer tres formas distintas de maga:

  • Maga – donante: ayuda al héroe y le regala objetos mágicos. HADA
  • Maga – raptora: rapta a los niños e intenta asarlos. BRUJA
  • Maga guerrera

Otra idea de la que habla este autor es del contenido de los cuentos. Dice que el contenido de los cuentos se basa en un rito de iniciación (un viaje al reino de la muerte, pero una muerte entendida como iniciación) en el que muere el niño y nace el adulto. En este rito la maga tiene un papel muy importante, ya que esta transformación es sufrida por el protagonista debido a la intervención de la maga – raptora (bruja) y ayudado por la maga – donante (hada).

Este camino es el que explica el significado del hada, ya que “hada” viene de “hado” que en latín es “fatum” y significa “el destino”, es decir, la permanente compañía del destino junto a nosotros.

Freud en su artículo “El motivo de la elección del cofre” también compara a la enamorada del protagonista de muchos cuentos y obra con el destino, mas en concreto con las Parcas, las cuales representan el nacimiento, el vivir y la muerte o, entendido de otra manera: la paridora, la compañera (temida o deseada) y la corrompedora (la muerte). Otra manera de clasificarla sería: la madre misma, la amada (elige a forma y semejanza) y la Madre Tierra (la muerte). Estas tres clasificaciones de la representación de la madre en los cuentos es la misma, pero entendida de diferentes maneras.

Melanie Klein habla de otra manera de representación de la madre en su “Teoría de las posiciones”. Ella habla de las representaron de del niño acerca de la madre desde los primeros momentos de vida: un pecho idealmente bueno y benéfico y otro idealmente cruel y persecutorio.

Para finalizar el artículo se dice que la maga raptora y donante (el hada y la bruja) son representaciones que producen un doble efecto: permiten al sujeto a acercarse a esa madre y organizan y estructuran su psiquismo.

Tersa Durán comienza diciendo que hada se nace y bruja se hace. Esta es una gran diferencia para diferenciar unas de otras y para poder analizarlas y compararlas con la madre.

Las hadas nacen, son y mueren hadas con un modo de ser antológicamente fabuloso, mientras que las brujas se hacen a si mismas, es decir, nacen como cualquier mortal y por propia voluntad se hacen brujas iniciándose y aprendiendo, lo que las hace mucho mas frágiles y vulnerables que a las hadas, venden sus secretos y poderes al mejor postor, lo que las hace tener un modo de ser criticable.

Esta autora menciona a Greimas, quien dice que los protagonistas se dividen en torno a tres ejes: los que son (ser), los que saben (saber) y los que se hacen (hacer), aunque lo mas importante es el proceso del “llegar a ser” del héroe, donde intervienen las hadas y las brujas como personajes que ayudan a lograrlo, es decir, como personajes subyacentes (no secundarios).

Si nos centramos en el rol femenino esta autora menciona a la princesa, la madre y la madrastra. La princesa representa lo mas puro, bello e inalcanzable de la adolescencia, la madre (reina) representa a la Matergenitrix, quien tiene un papel breve ya que engendra, da a luz y muere o desaparece de la historia, la madrastra es incapaz de amar y ser amada, simboliza el dolor y la impotencia de luchar con el paso del tiempo.

Aparte del rol femenino existen también roles antológicos, en los que aparecen el hada y la bruja y tienen un papel importante en la historia de los anteriores. El hada simboliza la vida y esta más cerca de la princesa, mientras que la bruja simboliza la muerte y se encuentra más cercana a la madrastra. Las hadas presiden el origen de la vida, son madrinas y ayudan en los primeros pasos iniciativos (dones). Mientras que las brujas castigan, matan, retienen, pervierten el ideal soñado,… Son la cara y la cruz de la misma mujer.